viernes, 27 de marzo de 2009

Como afecta el calentamiento global en la agricultura

Las comunidades donde residen principalmente minorías y personas de bajos
recursos sufren de la peor calidad del aire del estado. El calentamiento global agrava
las condiciones del smog local, y aumenta los problemas de salud causados por el
calor y la contaminación. Por ejemplo, el Condado Imperial esta situado entre los
peores sitios de los Estados Unidos en lo que respecta a la contaminación del ozono.
En esta zona casi el 80% de los 142,000 habitantes del condado son minorías, y por
lo general hispanas. La tasa de pobreza de niños y adultos en este condado es casi el
doble de la tasa del estado.



El fenómeno podría cambiar el mapa productivo del país, alterar los rendimientos y la calidad de la fruta y permitir el ingreso de nuevas plagas y patologías que pondrían en riesgo la condición fitosanitaria del país.



Para la agricultura chilena un tema de alto impacto: podría significar el desplazamiento hacia el sur de las actuales zonas de cultivo, tierras y productos secos, frutos más pequeños y menos dulces y florecimientos anticipados. Pero además, podrían surgir plagas y patologías desconocidas. Así, Chile vería cómo se modifican características que lo han mantenido como un país libre de problemas fitosanitarios, tarjeta de presentación en su camino a convertirse en potencia agroalimentaria.Y este año los efectos podrían empezar a notarse con más fuerza, si se concreta lo anunciado por el estudio de la universidad inglesa de East Anglia de que 2007 será, en el mundo, el año más caluroso desde que se tienen registros meteorológicos (1860). Aunque no se trata de ser alarmistas, pues los expertos locales coinciden en que lo pronosticado por el estudio inglés es sólo un escenario hipotético que dependerá de qué tan altas sean las temperaturas y cuánto se prolonguen, está claro que tendrá consecuencias.


pesar de la importancia del tema, la mayor parte de los agricultores chilenos, perdidos entre los números y las buenas o malas temporadas pasadas, no lo han considerado. Muchos ni siquiera saben cómo las altas temperaturas podrían interferir en sus cultivos y, por lo mismo, en sus negocios."Los agricultores están acostumbrados a la variabilidad del clima y no le han tomado el peso. No se dan cuenta de que esto es cada vez más dañino", dictamina el ingeniero forestal de FIA, Aquiles Neuenschwander.


Los peores efectosEl alza de temperatura afecta a diversos niveles."No hay duda de que el desbarajuste para la planta es bastante grande", sentencia el fitopatólogo, Jaime Auger, refiriéndose a las consecuencias que los cambios en la temperatura podrían significar en los cultivos.Esto, porque cada planta tiene un clima ideal para desarrollarse, y si éste cambia, las matas reaccionan y alteran su fisiología para adecuarse al nuevo ambiente, así quedan vulnerables para atraer enfermedades a las que hasta ahora eran resistentes.Ello además impacta en rendimientos menores, pues, por ejemplo, al disminuir las horas de frío, los cultivos cambian sus ritmos de brotación e incluso germinan menos. También afectaría la calidad de los productos: tamaños, manchas en la fruta o maduraciones a destiempo.Como las plantas, las enfermedades también tienen un ambiente ideal para reproducirse. Hasta ahora la cordillera, el desierto y el mar han permitido que Chile tenga un clima diverso y una condición fitosanitaria de excepción que es uno de los pilares de la posición exportadora del país. Sin embargo, sería precisamente este aspecto uno de los más alterados.
Los cambios climáticos llevarían a que zonas que nunca han tenido determinadas patologías, ahora las presenten e incluso aparezcan plagas hasta hoy inexistentes en Chile. Es decir, si ciertas enfermedades se desarrollan mejor en la zona norte, al haber más sol en la central éstas podrían bajar con lo que tendríamos presencia de infecciones no "autóctonas" de la región.



Según Fernando Santibáñez es elemental invertir en la tecnificación de la producción y el cambio de la "cultura agrícola". Significa por ejemplo instalar sistemas de riego más productivos que permitan hacer un uso muy eficiente del agua, que en las nuevas condiciones se volverá cada vez más escasa.Otra solución está en comenzar a ver cuáles serían los cultivos más convenientes a plantar en los nuevos escenarios de cada región y habría que desplazarse buscando las condiciones apropiadas.Pero, para que ese tipo de medidas tenga algún destino, se vuelve imprescindible que los agricultores conozcan las repercusiones de los cambios climáticos en sus cultivos.



Para este 2007 al aumento de la temperatura anunciado por East Anglia se suma una nueva amenaza, el regreso del El Niño, el mismo que visitó el país en 1998 causando inundaciones y estragos en la agricultura.


La agricultura mundial se encuentra amenazada por el calentamiento global. Según estadísticas e investigaciones, en el año 2080 la producción podría hundirse en algunos países en vía de desarrollo, afirma el economista William Cline en su reciente libro Calentamiento Global y Agricultura: impactos estimados por país.





“Son muchas las regiones que sufrirán esta hipotética coyuntura, como India, Pakistán, gran parte de África y la mayoría de América Latina; En cambio, Estados Unidos, la mayor parte de Europa, Rusia y Canadá tendrían un incremento en sus producciones agrícolas si el cambio climático mantiene su curso. Llegados a esta situación, estos países tienen monedas muy fuertes porque exportan energía y tiene una capacidad agrícola autosuficiente, por lo que no les interesa producir alimento para estos países”, dijo Cline, en alusión a una hipotética ayuda económica de los países desarrollados hacia los más pobres.


Lo que esta claro es que no estamos en el camino correcto para reducir las emisiones de dióxido de carbono. El panorama actual, con siete millones de toneladas acumuladas cada año, indica que las emanaciones van en aumento”, comento durante una entrevista telefónica, “La Unión Europea ha impuesto sus límites, pero es necesario que demuestre una mayor sensibilidad al respecto y tome cartas en el asunto para lograr medidas universales” agregó.
Cline estima que la producción agrícola mundial declinara entre un 3 y un 16 por ciento respecto a la actual para el año 2080. “es Estados Unidos los políticos deberían mostrar un mayor interés por este problema, sin embargo, cualquier resolución que sugieran necesitaría la aprobación de países como China o India” opinó Cline, experto del Centro de Desarrollo Global, y ex alto cargo del departamento del Tesoro de EE.UU.


Los científicos alrededor del mundo ahora están de acuerdo en que los cambios climáticos que todos estamos experimentando mundialmente son reales y son el resultado de la actividad humana. El cambio climático es una amenaza para las personas en todo el mundo. Este número estudia el impacto que ya está teniendo sobre la agricultura y sugiere algunas respuestas prácticas.


Los indicios actuales de cambio climático mundial son el resultado de un aumento promedio en la temperatura mundial de tan solo 0.7° centígrados desde aproximadamente el año 1900 (Informe Stern 2006). Debido a este calentamiento, los glaciares y los casquetes de hielo polar están empezando a derretirse, lo que provoca el aumento del nivel del mar. Los aumentos de las temperaturas también dan como resultado cambios significativos en los patrones climáticos provocando mayor grado de pluviosidad y fuertes vientos. Estos cambios pueden aumentar la frecuencia de sequías, inundaciones y tormentas en distintas partes del mundo.
Los científicos son capaces de predecir los efectos del cambio climático futuro. Las perspectivas no son esperanzadoras. Para el 2100, la tierra podría estar entre 1.4°C y 5.8°C más caliente que en 1990. Esto dependerá de si los países toman o no acciones urgentes para disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero, especialmente en los países más ricos, los cuales son en la actualidad los que producen mas emisiones contaminantes para el medio ambiente.
El efecto invernadero
Distintos gases presentes en el aire a nuestro alrededor atrapan el calor del sol. Los mismos actúan como una sábana alrededor de la tierra. Éstos mantienen la temperatura de la tierra lo suficientemente caliente para posibilitar la vida humana. Estos gases en nuestra atmósfera se conocen como ‘gases de efecto invernadero’. Sin embargo, en los últimos 150 años, los humanos hemos estado quemando combustible para fábricas, vehículos y hogares a una velocidad que va en rápido aumento. Esto ha liberado cada vez más de los gases de efecto invernadero, especialmente el dióxido de carbono, lo que ha dado como resultado temperaturas en continuo aumento en la atmósfera de la tierra, que a su vez provocan ‘el calentamiento global’ y el cambio climático.
Los problemas como las sequías e inundaciones no son nuevos. Tampoco son siempre un resultado del cambio climático. También son el resultado de variaciones locales del clima y del modo en que las personas cuidan de su tierra. Sin embargo, no hay duda que el cambio climático es el responsable del aumento en la frecuencia de tales peligros. Ciertas partes del mundo tienden a sufrir efectos más graves que otras, especialmente las zonas semiáridaso bajas. Las personas empobrecidas en los países en vías de desarrollo serán especialmente vulnerables. El cambio climático ya está poniendo vidas en riesgo y amenaza a millones de personas más en el futuro.La humanidad nunca ha tenido que enfrentar tan enorme desafío. El futuro de nuestro planeta esta en nuestras manos.
Adaptarse al cambio climático
Francisco Geraldo Neto vive con su familia en el pueblo de Caiçara, en el noreste de Brasil. La familia cultiva media hectárea de tierra y gana aproximadamente US$1,500 anuales por la venta de sus productos en los mercados locales. Diaconía les ayuda a evitar el uso de intermediarios para que puedan conseguir mejores precios. Ellos cultivan una asombrosa gama de aproximadamente 50 distintas especies de árboles frutales, vegetales, cereal y plantas forrajeras en su granja, junto con plantas tradicionales, las cuales conservan.
No ha sido fácil lograrlo pues empezaron con tierras pobres que habían sido estropeadas por las prácticas de tala y quema y el cultivo único. Neto comenta: ‘Oigo hablar sobre el cambio climático en los periódicos, pero puedo sentir sus efectos en mí y en mis cosechas. El sol es más caliente, la temperatura más alta y el viento más seco. Oigo hablar sobre el efecto invernadero, la desertificación y “El Niño”. No los entiendo, pero los resultados son sequías en el Amazonas, inundaciones en algunas partes del noreste de Brasil y más torbellinos.
Neto recuerda que en los años 1980 había un arroyo que atravesaba su granja que fluía casi todo el año. En los años 1990 el nivel de agua bajó gradualmente. El resultado fue que tres meses después del final de la estación de lluvia el arroyo estaba seco. Para ayudar a resolver este problema la familia construyó una presa en 1999. ‘El agua de la presa se utiliza para riego y ganado. Ahora estamos regando mucho más que hace cinco años, porque hace más calor y es más seco durante la mitad del año. Antes regábamos una vez al día, ahora regamos dos veces, pero aún así las plantas se marchitan. Nos preocupa que se nos agote el agua en el futuro pues el clima ahora es tan variable.’



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